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LA VOCACIÓN |
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Todo fiel cristiano, desde su Bautismo, ha sido consagrado al servicio de Dios. Pero algunos son llamados de una forma especial a seguir al Señor por el camino de los consejos evangélicos. Esto es lo que nos ha traído al Monasterio. Desde distintos ambientes, del mundo del trabajo o del estudio, hemos sentido la llamada de Jesús que nos dice "Ven y sígueme". Dios nos ha llamado a la soledad a vivir en Él y, desde Él, elevar nuestra oración silenciosa por todos los hombres. |
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Vivir día a día en actitud de servicio y fraternidad, a ejemplo de Cristo y su Santísima Madre. Ella, que fue la primera en creer y seguir al Señor. Su vida llena de gracia, de gozo pleno y heroica felicidad, es la garantía de que vale la pena "perder" y gastar la vida por el ideal más alto al que una criatura puede aspirar: Dios. Así entregamos cada momento de la existencia por Cristo, por la Iglesia, por el mundo entero. |
